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Nos ponemos a volar con el Acroyoga

Descubriendo una práctica interpersonal donde se combinan el yoga, el masaje tailandés y la acrobacia

Procedente de Norteamérica y con aún poco menos de 20 años de desarrollo, el Acroyoga es una disciplina en plena expansión, de esas que sin dudas tienen el poder de sorprender hasta el más neófito, por la espectacularidad visual de su propuesta.

Nuestro contacto con ella es francamente reciente. Una tarde primaveral en la que buscábamos desempolvar nuestra cámara fotográfica en un parque, nos vimos sorprendidos a la distancia por las acrobáticas figuras que un par de jóvenes mujeres hacían, sosteniéndose en las alturas una a la otra con extrema destreza.

Como novatos en la materia, las primeras preguntas que le hicimos a Johanna y Sofía, nos ayudaron rápidamente a comprender que la confianza, además de la conexión profunda y el deseo lúdico de jugar con el cuerpo, son los pilares fundamentales de una disciplina que sin dudas mama de la sabiduría espiritual del yoga, de la amabilidad del masaje tailandés y la energía dinámica de la acrobacia aérea.

El Acroyoga es una práctica indisolublemente interpersonal. Esto quiere decir que se necesita de al menos dos personas para que entre ellas interactúen para compartir la experiencia. Por tal razón es que cultiva interconexión y sentido de comunidad, en un momento en el cual muchos sin dudas estamos necesitando de ellas tanto como el agua.

De una forma divertida, emocionante e inspiradora, el Acroyoga tiene la capacidad de transformar tu cuerpo, tu mente y tu forma de relacionarte con las personas. Combina elementos físicos de fuerza, flexibilidad, equilibrio, consciencia corporal, movilidad, coordinación y agilidad con componentes mentales y emocionales, como el desarrollo de la confianza, la diversión y el juego, la sorpresa, la autoestima, la empatía o la superación de los miedos, límites y creencias. Es una práctica recreativa que propone crear, construir, reír, fluir y fundamentalmente volar.

¿Por qué el Acroyoga te propone volar?

Normalmente esta disciplina necesita de dos personas para realizarse. Una que adopta el papel de base o spotter, y que como función principal debe sostener sobre si a la otra que toma la posición de voladora.

La base puede estar de acostada, de pie o sentada y puede sostener al volador en sus pies, manos, espinillas, muslos, hombros… Las opciones y figuras a adoptar son infinitas. La persona que toma el rol de voladora es levantada del suelo, a menudo dejándose llevar por los movimientos marcados por la base, construyendo en conjunto las formas o figuras, dándose apoyo mutuamente en la idea de alcanzar armonía y balance. Es vital que el spotter brinde seguridad en las posturas y transiciones, ayudando a detectar la falta de equilibrio.

Beneficios del Acroyoga

Como toda actividad orgánica y en constante evolución, el Acroyoga permanentemente esta redescubriendo sus beneficios para quienes los practiquen.

Estos son algunos de ellos:

1. Cuerpo en condición

Acroyoga como práctica corporal desarrolla varias cualidades del cuerpo como agilidad, fuerza, flexibilidad, resistencia y alineación correcta.

2. Cuerpo consciente

Ayuda a hacer conciencia de nuestro cuerpo y a reconocer nuestra imagen corporal y sus múltiples cualidades motrices, como la coordinación, el control del movimiento, la concentración y la obtención del balance y equilibrio corporal con ayuda de tu pareja acroyogui.

3. Mente saludable

Es una práctica que disminuye la ansiedad, al realizarse también como una forma de juego con el otro, en la que el movimiento constante en sintonía con una respiración rítmica y un cuerpo en condicionamiento constante, te lleva a un estado de descarga energética compartida, así como a despejar tu mente de tensiones viviendo el presente.

4. Diversión y juego

¡El Acroyoga es totalmente divertido! porque al ser una práctica en pareja y en grupos, crea un ambiente de convivencia, risas, juegos y retos corporales.

5. Trabajo psíquico-emocional

En el plano psíquico-emocional, el Acroyoga te invita a trabajar con tus inseguridades y a superar tus límites, a desarrollar el sentido de confianza en el otro a partir de una comunicación y escucha clara entre ambos. Es un mutuo trabajo de vínculos que generan seguridad y conciencia del cuidado del otro y de uno mismo.

6. Desarrollo de creatividad

Esta parte es crucial, pues el Acroyoga, además del necesario aprendizaje de las técnicas básicas, incita constantemente a ampliar tu creatividad a partir de la exploración infinita de formas, figuras y movimientos de tu cuerpo, en conexión y balance con otros.

7. Crea lazos empáticos más fuertes El que nuestro ser experimente en el constante dar y recibir, apoyar y ser apoyado, desarrollar la sensibilidad uno con el otro, atrae a las personas en un modo especial de unión. A través del contacto, la comunicación y el juego se generan amistades y un fuerte sentido de comunidad; incluso hay quienes forman vínculos tan fuertes que se convierten en parejas de vida.

En la idea de indagar más profundamente sobre esta novel disciplina prometemos profundizar en un futuro, acercándoles más información, datos prácticos, y eventos o lugares donde acercarse para practicarla.

¡A volar se ha dicho!

Fuente
Fotografías cortesía de photowalker.org
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