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Zarita la soltera

Jugando a ser cupidos en el monte salvadoreño

Viajando por caminos rurales y visitando comunidades aisladas, uno en ocasiones puede toparse con historias de vida que mucho tienen que enseñar, pero también con costumbres sociales que parecen más propias de otros tiempos. ¿O no?

Fue en un caserío casi perdido del oriente Salvadoreño que nos cruzamos con Zarita, y un par de preguntas que al conocer su historia y la de su propio padre, Don Santos, se nos vinieron a la mente.

¿Cuál es la edad apropiada para casarse? ¿Qué tan fashion debe ser un lugar para hacer fotografías de ese tipo?Pero comencemos por los sucesos de Don Santos. Este buen hombre, con la sola ayuda de la cooperación internacional y sus laboriosas manos, nos enseñó como había transformado un paraje desolado sobre una escarpada colina en una finca desarrollada llena de recursos. En un clima de franca alegría nos relató toda una experiencia que no estuvo exenta de sinsabores, como un temporal y solitario viaje a los Estados Unidos que lo había obligado a vivir circunstancialmente alejado de su mujer Doña Candelaria y su pequeña hija, Zarita. A su regreso, aprovechando un dinero ahorrado, había logrado comprar ese escabroso terreno, desarrollar su esforzada finca y construir una acogedora vivienda donde vivía felizmente con su mujer, sus nuevos tres niños pequeños y con Zarita según como nos la presentó, “La Soltera”. Fue en ese instante, entre risas y sonrisas, que se nos ocurrió proponerle unas fotos a Zarita “La Soltera”. Por algún motivo el mote “La Soltera” no se llevaba bien con ella. Así que aprovechando que el interior de la humilde vivienda lucía naturalmente iluminado a la perfección, que una colorida hamaca en el centro le agregaba color al espacio y que el ambiente de alegría transformaba el momento en algo casi mágico, le propusimos a la ocasional modelo unas fotos al más puro estilo portada de la Revista Vogue. Jugando con las convenciones se imponía romper con ellas. Todo sea por echarle una mano al pequeño alado del arco y la flecha y que Zarita ya no sea “La Soltera”.

Fuente
Fotografías cortesía de photowalker.org
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